DECLARACIÓN PROGRAMÁTICA

La humanidad ha entrado en la era de una nueva revolución industrial. La profundidad y rapidez de los cambios económicos, sociales, políticos y culturales que origina acarrearán una modificación de la vida social de los hombres que posiblemente irá mucho más lejos de lo que fue la primera revolución industrial, en comparación con el período histórico anterior.

Esos grandes cambios -cuyas raíces están en la revolución científica y tecnológica que presenciamos- ejercerán una gran influencia sobre el futuro de la clase trabajadora contemporánea y, en general,de os asalariados. El paro estructural (tecnológico) provocará en los próximos veinte o treinta años cambios importantes en la formación social de la sociedad capitalista dando lugar a una disminución y transformación gradual muy profunda de la clase obrera, hasta el punto incluso de que se puede hablar de una tendencia hacia su desaparición paulatina, tal como hoy la conocemos.

Como resultado de las medidas que la sociedad tendrá que adoptar ara hacer frente a un creciente aro estructural (la reducción radical del tiempo laboral y, seguidamente, la introducción de criterios que garanticen un nivel de ingresos a todos los miembros de la sociedad, etc.), se producirá una modificación del papel y de la posición social de la clase capitalista. Existe la posibilidad de que parezca una nueva clase poseedora y de que tienda a convertirse en una nueva clase dominante, compuesta por los poseedores de ese nuevo medio de producción básico que será el conocimiento y la información, en el sentido específico de la palabra.

Las circunstancias indicadas, que pueden provocar en un futuro no lejano un profundo cambio de la formación económica, social y política de la sociedad contemporánea, hacen indispensable una nueva visión del futuro del socialismo en tanto que régimen social y en su condición de movimiento político que lucha por el triunfo de ese régimen.

Pero hay también otros elementos nuevos que impulsan el desarrollo social en la misma dirección y que nos obligan a reflexionar sobre la teoría y la práctica del movimiento socialista, en todas las armas que tiene en el mundo de hoy: los problemas del desarme y de la paz que se plantean con creciente urgencia, os problemas ecológicos, los problemas demográficos, el problema de la mujer, el problema de la juventud y muchos otros. Todas estas cuestiones dependen, en definitiva, de las condiciones del desarrollo económico, social y político de la sociedad contemporánea. Pero precisamente por eso hay que someter a un nuevo examen los problemas del socialismo, de su teoría y de su práctica.

Es comprensible que en semejante situación exista una cierta sensación de insatisfacción, relacionada con las reflexiones sobre este particular de los movimientos actualmente existentes que luchan por el triunfo del socialismo en el mundo. Las raíces de los impedimentos y barreras que actualmente dificultan el enriquecimiento de las ideas son muy diversas, pero se trata, sin duda alguna, de un fenómeno que un observador imparcial no puede negar. De esta constatación dimana una conclusión: el futuro del socialismo exige poner fin a dicho estancamiento. La mejor manera de conseguirlo es generar una discusión creativa, sin tabúes ni limitaciones «sagradas» de ningún tipo. En esta discusión deberá existir la más absoluta libertad en las críticas y nadie quedará exento de cuestionamiento, incluidos los clásicos del marxismo, en la medida en que algunas de sus posturas puedan resultar erróneas confrontadas con la práctica, o requieran nuevas y modernas fórmulas. La discusión así desarrollada deberá ser capaz de provocar una «conmoción», incluso en los medios más dogmáticos que no hayan perdido definitivamente toda capacidad de conexión con la realidad. Y eso es lo que queremos conseguir quienes integramos el colectivo que impulsa esta revista, abriendo un nuevo debate político.

La iniciativa de crear este colectivo partió inicialmente de un grupo que, en el marco de la Fundación SISTEMA, había venido promoviendo desde hace años la reflexión sobre «el futuro del socialismo». Se trata de un grupo abierto y plural que en un determinado momento llegó a la conclusión de que sus reflexiones debían buscar una proyección internacional, no limitándose a una sola visión del socialismo, ya que se trata de una idea de alcance internacional que ha adquirido una gran riqueza de formas y de matices. Así comenzó el intercambio de criterios con personas que, situadas en sus propios medios nacionales, culturales y políticos, se distinguían por tener los siguientes rasgos comunes: su entrega a la causa del socialismo, sus conocimientos teóricos y prácticos sobre el tema y una clara disposición a discutir abiertamente sobre todos los problemas del socialismo.

Estos intercambios de criterios y opiniones han dado como resultado el surgimiento de este grupo, integrado por personas que políticamente -en un sentido u otro- son partidarias, en sus variadas perspectivas, del movimiento socialista, del comunista, de la Nueva Izquierda, etc. Obviamente hay cosas que nos separan, pero hay una fundamental que nos une: la formación socialista de la sociedad es el objetivo de nuestro esfuerzo. Cómo ha de ser esa sociedad y cómo lograr su plasmación concreta son las grandes cuestiones que nos planteamos y, precisamente, el hecho de que no nos consideremos poseedores exclusivos de la verdad también hace que seamos un colectivo unido, a pesar de la diversidad de nuestras concepciones. Nos une, pues, la voluntad de desarrollar una discusión abierta y la convicción de que solamente por ese camino podremos llegar a conocimientos más profundos y a respuestas más pertinentes sobre las cuestiones que nos interesan.

Esa gran cuestión general -qué es el socialismo del futuro- pensamos ir examinándola en las páginas de esta revista en sus diferentes aspectos y dimensiones. Una vez aclarado cada elemento en la discusión estaremos en mejores condiciones de intentar la formulación de una síntesis con mayores probabilidades de éxito.

Otro aspecto que nos une y que nos lleva a asumir esta iniciativa como colectivo es el planteamiento de los elementos-problemas que analizaremos en cada número de la revista, dándoles tanto el carácter de artículos como de Debates y de Mesas Redondas transcritas. Con dicho procedimiento de trabajo resultará posible reflejar constructiva y positivamente la diversidad de opiniones y concepciones. Nos esforzaremos por seleccionar a los autores de los textos de los artículos, de las Conferencias y de las Mesas Redondas -de cada una de ellas- de manera que resulten auténticos simposios «vivos» y garanticen la presentación de los más diversos -e incluso encontrados- puntos de vista. ¿Podremos llegar por esta vía a un consenso? Sería arriesgado aventurar una respuesta contundente, pero tampoco es ése el objetivo esencial que nos planteamos, sino más bien la generación de una «tormenta de ideas» (brainstorming) que, retomada posteriormente por círculos interesados más amplios, podría contribuir fructíferamente a dar un nuevo impulso al pensamiento socialista, contribuyendo a poner fin así a ciertas tendencias de estancamiento que hoy se manifiestan en general, y que en ciertos núcleos del movimiento internacional han adquirido, o están en vías de adquirir, las formas de una evidente crisis.

El éxito de nuestra iniciativa dependerá en gran medida de los lectores y de los participantes en nuestra discusión. Lograremos nuestro objetivo si conseguimos despertar un vivo interés en amplios círculos del movimiento que lucha por el socialismo y, sobre todo, entre los estadistas y los dirigentes políticos de izquierda. Con este fin nos esforzaremos por que esta revista aparezca a la vez en los diferentes países y lenguas europeas occidentales y, si es posible, también en los idiomas de los países del Este. Queremos que la revista esté estrechamente ligada a foros de discusión que operen como un movimiento internacional impulsor del debate teórico y político. Las páginas de la revista estarán abiertas a la colaboración y participación de personalidades intelectuales y políticas de la URSS, de China y de otros países comunistas, esperando que su participación en este debate resulte fructífera para todos.

Estas son las bases y propósitos de nuestra iniciativa. El resto dependerá de su realización práctica.

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